Super Starcris: (capítulo 1 – El regalo)

Un rayo de sol entró por la ventana de la habitación de Carol. Ella abrió un ojo, pero aún tenía sueño y era domingo. Puso música para ir despertando lentamente, pero durmió media hora más. Cuando logró despertar del todo se puso de pie, se vistió para ir a correr al parque y abrió la puerta de su casa. Allí había un globo enorme con unas bellas rosas rojas y una nota que decía «para la más bella».

Carol pensó por un momento quién podría haberle enviado ese regalo. Pero últimamente andaba muy soltera, así que no se le ocurrió ningún pretendiente que quisiera sorprenderla un domingo por la mañana. Dejó las rosas en la mesa de la cocina y salió de su casa, corrió varias vueltas alrededor del parque y luego volvió. Mientras abría la puerta se preguntó una vez más quién podría haberle enviado esas rosas, pero nuevamente no se le ocurría nadie. 
 
Tomó su celular y se fijó en sus mensajes: habían algunos mensajes de parte de sus padres, algunos mensajes para organizar el cumpleaños de una amiga de la universidad y el mensaje de un número extraño, lo abrió y vio que decía: <<La llave está dentro>>.    
 
Ella se quedó pensando en lo que había leído y lo único que se le venía a la mente era el ramo de rosas que le habían dejado en la puerta de su casa. Se acercó al ramo y lo revisó con detalle: aparentemente era un ramo normal lleno de rosas rojas, un globo con un gato dibujado en la superficie y decorado con papel seda blanco. <Pero… ¿y si había algo dentro?>, pensó. Carol miró su mano un momento y rápidamente buscó un guante de goma, se lo puso para cubrirla y entonces introdujo su mano entre las rosas. 
 
Un aroma agradable inundaba toda su casa, ella seguía buscando con los dedos algo extraño. Sin embargo, no sentía nada extraño: <Solo son tallos de rosas gruesos. Nada raro.>, pensó. Entonces sintió un punzón en su palma. ¡AUCH!. La espina de una de las rosas había roto la superficie del guante y había lastimado su piel. <Seguramente no lograron cortarle las espinas a esta>, pensó. Buscó con la mirada la espina y entonces vio algo que la dejó sin palabras. 
 
_¡UNA LLAVE!_ gritó. 
 
Abrió el ramo y sacó la llave que tenía pegada en su superficie un papel doblado. Lo agarró entre sus dedos y antes de abrirlo se puso a pensar por qué estaba pasando todo eso. Sintió un poco de miedo. <Solo soy una mujer que publica música por internet. ¿Por qué alguien querría asustarme? ¿Y si tal vez eran ladrones? o peor aún… ¿sicarios?>, pensó. 
 
Carol no entendía lo que ocurría, pero tal vez solo debía botar las rosas, quemar el papel y bloquear el número que le había enviado el mensaje. No lo pensó dos veces e hizo todo eso, solo se quedó con la llave que tenía una forma particular. <Parecía la llave de una puerta, pero nunca sabré de dónde>, pensó. Sonrió un poco y continuó su domingo como si nada extraño hubiera ocurrido.
 
Al día siguiente se levantó temprano porque debía ir a la universidad a dejar unos papeles. Se puso brillo labial y peinó su cabello lacio. Eligió un lindo vestido morado, sus audífonos, una cartera y salió de su casa. Iba caminando por la calle cuando de pronto algo llamó su atención. Era una casa que siempre había visto en esa calle, pero por alguna razón llamaba su atención. 
 
La miró con detalle y se acercó lentamente. <¿Por qué llama tanto mi atención?>, se preguntó. Entonces se dio cuenta que el marco de la puerta tenía una figura un tanto extraña, parecida a algo que hacía muy poco había visto. <La figura de esta puerta me hace recordar a la forma de ¡LA LLAVE!>, Carol se puso morada y sintió que se desvanecía, pero trató de ser fuerte. <Es solo una casa que siempre ha estado cerca de mi casa. Por qué ahora debería tener miedo>, se dijo. Se alejó de la casa que parecía estar vacía y siguió su camino. 
 
Ese día todo fue normal: se encontró con amigos, rió con ellos, hizo sus trámites y volvió a su casa. Pero al llegar las cosas ya no eran normales. Se sentía un poco fastidiada por el ramo de rosas, la nota, la llave y la extraña puerta que había visto ese día. Decidió contarle a su madre y la llamó. La madre (muy escéptica) puso paños fríos al tema del ramo de rosas, le dijo que era normal que recibiera algunos regalos y que no tuviera miedo. Mañana ella iría a acompañarla. 
 
_Mamá, tengo la llave._ le dijo Carol.
_Guárdala y ya mañana me la muestras._ respondió su madre. 
 
Carol se sintió más tranquila de haber compartido lo que le ocurría a su madre. Luego le escribió a su amiga un mensaje largo sobre lo que había pasado. Así era como Carol lograba calmar sus preocupaciones, contando lo que le ocurría a su familia y amigas. Se puso la pijama y logró conciliar el sueño. 
 
Pero esa madrugada algo la despertó. Sintió muchas ganas de ponerse de pie y buscar la llave. Cuando la tomó se dio cuenta que algo la estaba llamando. Se puso una casaca, unas zapatillas y salió de su casa con la llave entre las manos. No había nadie en la calle, pero era un lugar muy tranquilo. Ella siguió caminando, llegó a la casa y vio la puerta extraña. <Sí, coincide la forma de la puerta con la de la llave>, pensó. Se acercó y sin pensar mucho en lo que hacía introdujo la llave en la chapa de la puerta. La puerta se abrió de golpe y sintió que un viento fuerte la absorbía. Carol trató de alejarse, pero sentía que era como una gran aspiradora que la jalaba hacia dentro donde no podía ver nada. No pudo seguir agarrando la puerta y esta se cerró de golpe como si nadie hubiera pasado por allí en toda la noche. 
 
Continuará….    

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